Terapia sexual
Quizá hayas llegado hasta aquí porque estés viviendo tu sexualidad como preocupación, inseguridad, presión, bloqueo o exigencia en el desempeño. Puede tratarse de dificultades con el deseo, la excitación o el orgasmo, inseguridad al vincularte, o dudas sobre lo que está ocurriendo en tu vida sexual
Muchas de estas dificultades tienen que ver con cómo hemos aprendido a relacionarnos, con nuestras experiencias y con el momento vital que estamos atravesando.
Si sientes que necesitas apoyo, podemos explorar tu historia y comprender qué está influyendo en tu vivencia de la sexualidad. A través de tu historia iremos identificando qué está ocurriendo, y poniendo palabras a aquello que a veces cuesta nombrar.
¿Para quién es la terapia sexual?
Comprender lo que está ocurriendo en tu sexualidad puede cambiar cómo la vives.
Un espacio de cuidado, respeto y escucha para acompañarte cuando aparecen:
Dificultades para iniciar relaciones o dar el primer paso
Puede que te cueste iniciar relaciones, tomar la iniciativa o sentirte con confianza al acercarte a alguien que te interesa.
También puede que experimentes:
- Dudas sobre cómo dar el primer paso o iniciar una conversación.
- Miedo al rechazo o a hacer el ridículo.
- Sentir presión o torpeza al intentar seducir o mostrar interés
- Evitar relacionarte por inseguridad o falta de confianza.
- Con el tiempo, estas dificultades pueden llevar a evitar el contacto o las relaciones por miedo al rechazo o falta de seguridad.
Cambios o dificultades en el deseo sexual "bajo deseo"
Las dificultades relacionadas con el deseo sexual son una de las consultas más habituales en terapia sexual. A veces el deseo cambia, disminuye o deja de sentirse como antes, lo que puede generar dudas, presión o preocupación.
Puede manifestarse de diferentes formas:
- Sensación de haber perdido el interés o la motivación por la sexualidad.
- Dificultad para sentir deseo o conectar con él
- Preocupación por no cumplir con las expectativas sexuales propias o de la pareja
- Ansiedad, presión o malestar ante la idea de mantener relaciones
- El deseo sexual no es algo fijo . Está influido por muchos factores personales, emocionales, relacionales y por el momento vital que estamos atravesando. Comprender qué está influyendo en tu deseo puede ser un primer paso importante para relacionarte con tu sexualidad de una forma más tranquila y consciente.
Dificultades en la excitación o problemas de erección
A veces la excitación sexual no aparece como se espera o resulta difícil mantenerla durante la relación. Esto puede generar dudas, nerviosismo o presión en el momento de la actividad sexual.
Puede ocurrir que:
- Te cueste tener o mantener la erección
- Aparezca nerviosismo antes o durante la relación sexual
- Te resulte difícil relajarte o dejar de pensar
- Sientas que estás evaluando constantemente si todo “funciona bien”
- Estas situaciones pueden generar más presión o preocupación, lo que a veces hace que la tensión aumente y que la relación sexual se viva con menos tranquilidad. Comprender qué está influyendo en estas dificultades puede ser un primer paso para recuperar una vivencia más relajada y satisfactoria de la sexualidad.
Dificultades para alcanzar el orgasmo o conectar con el placer
En ocasiones pueden aparecer dificultades para llegar al orgasmo o para conectar con el placer durante la actividad sexual. Esto puede generar dudas, frustración o sensación de desconexión con el propio cuerpo.
Algunas personas experimentan:
- Dificultad para llegar al orgasmo
- Sensación de desconexión con el propio cuerpo
- Dificultad para dejarse llevar y conectar con el placer
- Eyaculación antes o después de lo deseado
- Estas situaciones pueden generar frustración, inseguridad o presión en la vivencia de la sexualidad. Comprender qué puede estar influyendo en estas dificultades suele ser un primer paso para relacionarte con el placer de una forma más tranquila y consciente.
Dolor en las relaciones sexuales (vaginismo o dispareunia)
El dolor durante las relaciones sexuales puede generar miedo, tensión o evitación de la actividad sexual. Con el tiempo, esto puede hacer que la sexualidad se viva con preocupación o que se empiece a evitar por anticipación al malestar.
Entre las situaciones más frecuentes se encuentran:
- Molestia o dolor durante la penetración
- Dificultad para relajar el cuerpo durante la penetración
- Vaginismo
- Dispareunia
- Estas experiencias pueden generar inseguridad, tensión o distancia en la vivencia de la sexualidad. Comprender qué está influyendo en estas dificultades puede ayudar a recuperar una vivencia más segura, tranquila y respetuosa de la sexualidad.
¿Comó trabajamos en terapia sexual?
En este espacio abordaremos estas dificultades desde la comprensión, el respeto y sin juicios.
Si estás atravesando dificultades sexuales, quiero que sepas algo importante: lo que te ocurre es más común de lo que imaginas.
Muchas de estas dificultades están relacionadas con nuestras experiencias, con los aprendizajes que hemos recibido sobre la sexualidad y con la forma en que hemos aprendido a relacionarnos con nuestro cuerpo y con otras personas.
El acompañamiento se realiza desde la sexología, abordando la sexualidad desde sus dimensiones sociales, culturales y relacionales, teniendo en cuenta la historia personal, las creencias, el contexto y el momento vital que cada persona está atravesando.
Es un espacio de cuidado, respeto y escucha, donde podrás comprender mejor lo que está ocurriendo, recuperar la seguridad en ti y construir una relación más consciente, amable y libre con tu sexualidad y tus vínculos.
En el proceso de terapia sexual trabajaremos a través de diferentes herramientas.
Comprender qué está influyendo en tu vivencia de la sexualidad
Educación sexual clara, actualizada y basada en el conocimiento sexológico
Herramientas prácticas adaptadas a tu situación y a tu momento vital
Explorar e identificar diferentes formas de vivir la sexualidad.
- Este acompañamiento se realiza desde la sexología, abordando la sexualidad desde sus dimensiones sociales, culturales y relacionales. Cuando aparecen factores de origen psicológico o médico, se recomienda la consulta con profesionales sanitarios.
¿Cómo reservar una cita?
Puedes solicitar una breve llamada de orientación, para resolver dudas, y valorar si este acompañamiento es para ti, sin compromiso.